Del Palacio Municipal a Palacio de Gobierno
- Perú USA Southern CA

- Feb 25
- 7 min read

Por: Jorge Yeshayahu Gonzales-Lara
Sociólogo| MBA | PhD (c)
La llamada “maldición de los alcaldes de Lima”: Centralismo, identidad y legitimidad política en el Perú
En el imaginario político peruano persiste la noción de que los alcaldes de Lima enfrentan serias dificultades para alcanzar la Presidencia de la República. El presente ensayo analiza dicha narrativa no como una anomalía electoral, sino como un fenómeno sociopolítico estructural. A partir de los aportes teóricos de José María Arguedas, Aníbal Quijano, François Bourricaud y Carlos Iván Degregori, se sostiene que la aparente “maldición” expresa tensiones históricas entre centralismo estatal, jerarquías raciales, identidades territoriales y formas diferenciadas de legitimidad política. Se plantea que la dificultad de los liderazgos metropolitanos para convertirse en hegemonía nacional responde a una brecha persistente entre el poder simbólico limeño y las configuraciones socioculturales del Perú profundo.
En la memoria política peruana circula una idea persistente, repetida en conversaciones ciudadanas, columnas de opinión y análisis electorales: la llamada “maldición de los alcaldes de Lima”. Según esta narrativa, ocupar el cargo municipal más visible del país no garantiza —e incluso parecería impedir— el acceso a la Presidencia de la República.
Esta percepción no surge de la ficción, sino de una sucesión histórica de intentos fallidos. Diversos alcaldes metropolitanos, pese a su notoriedad pública, no lograron convertir su capital político local en liderazgo nacional. Luis Bedoya Reyes postuló en dos oportunidades sin alcanzar la victoria. Alfonso Barrantes, con fuerte respaldo popular, quedó en segundo lugar en 1985. Ricardo Belmont, Alberto Andrade y Luis Castañeda Lossio también buscaron la presidencia sin consolidar mayorías electorales. Incluso Susana Villarán, antes de asumir la alcaldía, obtuvo un respaldo mínimo en su intento presidencial.
Cuadro histórico: Alcaldes de Lima y sus intentos presidenciales
Actor político | Alcaldía de Lima | Año(s) de candidatura presidencial | Resultado electoral |
Manuel Pardo y Lavalle | 1869–1870 | 1872 | Llegó a la Presidencia del Perú |
Manuel Candamo | (Ejerció funciones municipales en Lima) | 1903 | Llegó a la Presidencia del Perú |
Luis Bedoya Reyes | 1964–1969 | 1980, 1985 | No ganó; en ambas elecciones quedó tercero |
Alfonso Barrantes Lingán | 1984–1986 | 1985 (y otra candidatura posterior) | No gano, Segundo lugar en 1985 |
Ricardo Belmont | 1990–1995 | 1995 | No gano, Aproximadamente 2 % de votos (quinto lugar) |
Alberto Andrade | 1996–2002 | 2000 | No gano, Votación reducida (aprox. 3 %) |
Luis Castañeda Lossio | 2003–2010 | 2000 y 2011 | No gano, Quinto lugar en ambas elecciones |
Susana Villarán | 2011–2014 | 2006 | No gano, Séptimo lugar con ~0.62 % |
Interpretación del cuadro
El registro histórico muestra que sí existieron alcaldes de Lima que alcanzaron la Presidencia en el siglo XIX, lo que desmiente la idea de una imposibilidad estructural permanente.
Sin embargo, desde el siglo XX en adelante se observa un patrón reiterado de candidaturas presidenciales fallidas, lo que alimenta la narrativa contemporánea de la “maldición”.
La evidencia cronológica permite sostener que el fenómeno es reciente y contextual, no una constante histórica.
Este patrón reiterado consolidó la idea de que la alcaldía de Lima no funciona automáticamente como plataforma efectiva para conquistar el poder ejecutivo. Sin embargo, una mirada histórica de largo plazo relativiza el mito. En el siglo XIX, Manuel Pardo y Lavalle —quien había ejercido la alcaldía de Lima— alcanzó la Presidencia de la República, al igual que Manuel Candamo, quien también llegó al Ejecutivo tras desempeñar funciones municipales. En consecuencia, la supuesta “maldición” no constituye una constante estructural permanente, sino un fenómeno contemporáneo vinculado a dinámicas políticas recientes.
Exalcalde Rafael López Aliaga: coyuntura electoral y significado sociopolítico
En la coyuntura política contemporánea, el debate sobre la llamada “maldición de los alcaldes de Lima” vuelve a adquirir centralidad analítica con la trayectoria reciente de Rafael López Aliaga. Elegido alcalde metropolitano de Lima en 2022 con poco más de una cuarta parte del voto válido se convirtió en una de las figuras más visibles del escenario político nacional.
Su decisión de dejar la alcaldía para competir en las elecciones generales de 2026 reactivó el interrogante histórico sobre la capacidad de un liderazgo metropolitano de transformarse en hegemonía nacional. En octubre de 2025 oficializó su renuncia para cumplir los requisitos legales y participar como candidato presidencial respaldado por el partido Renovación Popular.
Esta candidatura no constituye su primera incursión en la arena política: López Aliaga ya había competido previamente en procesos electorales nacionales, consolidándose como un actor político de orientación conservadora con presencia sostenida en el debate público.
Su perfil combina elementos que, desde la sociología política, resultan particularmente relevantes para el análisis del fenómeno. Es un empresario con trayectoria en sectores de servicios e infraestructura, identificado ideológicamente con posiciones conservadoras y con un discurso centrado en seguridad, orden y valores religiosos. Asimismo, su figura ha sido descrita como polarizadora dentro del sistema político peruano contemporáneo, generando adhesiones intensas y también resistencias significativas.
El contexto electoral en el que compite también refuerza la importancia analítica de su candidatura. Las elecciones generales de 2026 se desarrollan en un escenario de alta fragmentación partidaria, con decenas de postulantes presidenciales y un electorado altamente volátil. En ese marco, incluso liderar encuestas tempranas con porcentajes relativamente bajos refleja la dificultad de construir mayorías nacionales estables.
Desde una perspectiva sociopolítica, la candidatura de López Aliaga representa un caso contemporáneo idóneo para examinar si el capital político acumulado en el gobierno metropolitano puede trascender el ámbito limeño. Su campaña pone nuevamente en evidencia las tensiones entre centralismo, identidad territorial y legitimidad nacional que históricamente han limitado la conversión del poder municipal en liderazgo presidencial.
Más que confirmar una “maldición”, el proceso actual funciona como un laboratorio político que permite observar si un alcalde de la capital puede articular apoyos regionales suficientes en un país caracterizado por profundas heterogeneidades territoriales, culturales y socioeconómicas. El desenlace electoral, en consecuencia, no solo definirá una competencia específica, sino que también ofrecerá evidencia empírica sobre la vigencia —o eventual ruptura— de un patrón histórico que ha marcado la relación entre liderazgo metropolitano y poder ejecutivo en el Perú.
Exalcalde Rafael López Aliaga: Coyuntura electoral y significado sociopolítico
Dimensión de análisis | Descripción | Implicancia sociopolítica |
Trayectoria política reciente | Elegido alcalde metropolitano de Lima en 2022 con aproximadamente una cuarta parte del voto válido. | Consolida alta visibilidad mediática y capital político urbano concentrado en la capital. |
Decisión electoral 2026 | Renuncia a la alcaldía en 2025 para postular a la Presidencia con el partido Renovación Popular. | Reactiva el debate histórico sobre la posibilidad de convertir liderazgo metropolitano en hegemonía nacional. |
Experiencia electoral previa | Ha participado anteriormente en elecciones presidenciales y procesos nacionales. | No es un outsider puro; combina continuidad política con discurso anti-establishment. |
Perfil sociopolítico | Empresario con trayectoria en servicios e infraestructura; orientación ideológica conservadora. | Representa un tipo de liderazgo empresarial-político característico del escenario peruano contemporáneo. |
Discurso político | Énfasis en seguridad, orden, valores tradicionales y agenda moral conservadora. | Genera adhesión fuerte en ciertos segmentos y rechazo en otros, configurando polarización. |
Imagen pública | Figura altamente visible y polarizadora dentro del sistema político. | Puede movilizar bases intensas pero dificulta la construcción de consensos nacionales amplios. |
Contexto electoral 2026 | Elecciones con alta fragmentación partidaria y múltiples candidaturas. | Incrementa incertidumbre y reduce la probabilidad de mayorías electorales claras. |
Capacidad de expansión territorial | Necesidad de convertir apoyo limeño en respaldo regional. | Pone a prueba las limitaciones históricas del centralismo político. |
Significado analítico | Caso contemporáneo para evaluar la vigencia de la “maldición de los alcaldes de Lima”. | Funciona como laboratorio empírico para estudiar legitimidad nacional y liderazgo territorial. |
Impacto potencial | El resultado electoral permitirá confirmar o cuestionar el patrón histórico. | Puede redefinir la relación entre poder metropolitano y acceso a la Presidencia. |
El centralismo histórico como límite de legitimidad nacional
El Perú ha sido históricamente un Estado fuertemente centralizado, donde Lima concentra poder político, económico, mediático y simbólico. Bourricaud advirtió que el sistema político peruano reproduce jerarquías espaciales que dificultan la integración efectiva entre capital y periferias regionales.
En este contexto, el alcalde de Lima puede ser percibido en amplios sectores del electorado como representante del centro hegemónico antes que como articulador nacional. La visibilidad metropolitana no necesariamente se traduce en legitimidad territorial. El voto regional opera, en muchos casos, como mecanismo de compensación frente a la concentración histórica del poder en la capital.
Esta dinámica explica por qué el capital político construido en Lima no siempre logra convertirse en apoyo electoral nacional.
Racialización, colonialidad del poder y representación política
El concepto de colonialidad del poder desarrollado por Aníbal Quijano permite comprender cómo las jerarquías raciales históricas continúan influyendo en la legitimidad política contemporánea. El poder limeño ha estado tradicionalmente asociado a élites urbanas criollas o mestizas, mientras que amplios sectores andinos y amazónicos han experimentado procesos persistentes de marginalización simbólica.
En este marco, la figura del alcalde de Lima puede ser percibida como distante de la experiencia social del denominado “Perú profundo”. No se trata necesariamente de racismo explícito, sino de procesos de racialización estructural que condicionan la identificación política.
Desde una perspectiva cultural, José María Arguedas describió la coexistencia conflictiva de múltiples “Perús”, donde universos simbólicos distintos operan bajo códigos culturales diferenciados. Esta fractura histórica limita la capacidad de ciertos liderazgos metropolitanos para generar empatía nacional.
Identidades territoriales y comportamiento electoral
Carlos Iván Degregori subrayó que el comportamiento electoral peruano no puede entenderse únicamente mediante variables económicas o programáticas, sino que está profundamente influido por identidades territoriales y culturales.
El voto puede expresar resistencias simbólicas frente a la hegemonía limeña. La preferencia recurrente por candidatos con trayectorias regionales o perfiles outsider puede interpretarse como un mecanismo de reequilibrio político frente al centralismo histórico.
Esta tendencia ha marcado de manera recurrente la política peruana contemporánea.
Desgaste urbano y límites del liderazgo metropolitano
La gestión municipal en Lima se encuentra expuesta a conflictos estructurales permanentes —transporte, informalidad, seguridad, desigualdad urbana— que generan altos niveles de desgaste político. Este escenario reduce el capital simbólico necesario para proyectar una candidatura presidencial competitiva.
A diferencia de liderazgos regionales o externos al aparato estatal, el alcalde metropolitano enfrenta una evaluación pública constante de problemas estructurales cuya resolución excede el corto plazo, limitando su capacidad de construir consensos nacionales.
La “maldición” como síntoma estructural del sistema político
La llamada “maldición de los alcaldes de Lima” no constituye un fenómeno excepcional ni contingente. Más bien, expresa una dificultad histórica para convertir capital político metropolitano en hegemonía nacional.
Este patrón refleja simultáneamente:
La persistencia del centralismo
La reproducción de jerarquías raciales heredadas
La fragmentación territorial del sistema político
Una cultura política que valora liderazgos anti-establishment
La desconfianza estructural hacia el poder urbano central
Más que un mito, se trata de un indicador sociopolítico que revela las dificultades históricas de convertir el poder local de la capital en una hegemonía política verdaderamente nacional.
Conclusiones
El tránsito del Palacio Municipal al Palacio de Gobierno enfrenta barreras estructurales arraigadas en la configuración histórica del Estado peruano. La aparente “maldición” constituye, en realidad, un indicador de tensiones no resueltas entre centralismo, identidad y representación.
Comprender este fenómeno permite replantear el debate sobre liderazgo nacional y representación democrática en el Perú contemporáneo. La construcción de legitimidad política exige articular territorialmente identidades diversas y superar la brecha simbólica entre la capital y las regiones.
En consecuencia, el desafío no radica únicamente en el desempeño individual de los liderazgos metropolitanos, sino en la persistencia de estructuras históricas que condicionan la formación de hegemonías políticas de alcance nacional.
Referencias
Arguedas, J. M. (1968). El zorro de arriba y el zorro de abajo.
Bourricaud, F. (1967). Poder y sociedad en el Perú contemporáneo.
Degregori, C. I. (2000). La década de la antipolítica.
Quijano, A. (2000). Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina.




Comments